Ya pasó la media noche. Desde hace varios meses que espero las 00:00 con anticipación. No es una manía rara -al menos no creo que lo sea- sino más bien fruto del condicionamiento por parte de un video juego ridículamente sencillo: Pokemon Picross. Básicamente, se trata de una serie de nonogramas (se parece al sudoku pero no es un sudoku, más bien hay que usar los números para llenar la cantidad de casillas indicadas) con formas de pokemon. Así que una vez más, desde los 11 años, estoy tratando de atrapar pokemones. Usando matemáticas. Mi yo de 5to de primaria estaría un poco confundido.

Bueno, ¿pero qué tiene esto que ver con esperar a la media noche?
El juego está dividido en niveles. Para desbloquear cada nivel necesito una cierta cantidad de puntos. Y para conseguir esos puntos necesito pasar nonogramas. El problema es que cuando capturas a un pokemon y todos los puntos que te da haber resuelto el rompecabezas (cumpliendo ciertas condiciones, como usar los poderes de otros pokemones, o en menos de un límite de tiempo), la única forma de seguir acumulando puntos es cumpliendo el rompecabezas especial del día. Que se renueva. . . cada media noche. Y ya no me falta mucho para llegar al final (creo).
Así que ahí lo tienen. Por eso ando esperando la media noche. No sé si debería preocuparme que se haya vuelto parte de mi rutina o no. Sobre todo porque una vez que acabe el juego tendré que re evaluar mis hábitos de sueño.
Aunque por otro lado, ya vi que en la página de Nintendo hay una versión de The Legend of Zelda. Y al igual que este, es de descarga gratuita.



Deja un comentario