«El rollo punk de “hazlo tu mismo y a la mierda lo demás” nunca fue de machos, ser macho es ser cobarde, nosotros no somos punks cobardes.» – Charly Diazepunk

En esta sección de entrevistaré a personas que hacen cosas valiosas, interesantes o simplemente particulares en este mundo. 

Crédito foto: David «Bob» García

Si como yo atravesaron su adolescencia en los años dos miles en la ciudad de Lima, es muy probable que hayan escuchado el nombre «Diazepunk«. Esa banda, con un nombre que muchos chibolos probablemente escuchamos pensando «¿cómo no se me ocurrió a mi?» mientras afinábamos guitarras, bajos y baterías en las salas de ensayo de alquiler por hora, marcó a más de uno. Si no, basta con ver cómo siguen llenando tocadas 20 años después de que empezaran a tocar. Y si han escuchado de la banda, es probable que hayan escuchado de su vocalista, Carlos García, también conocido como Charly (sin relación con el rockero argentino).

Charly apareció en mi radar por lo que creo fue un accidental contacto por redes sociales que terminó permitiéndome ver sus ideas sobre el mundo, algunas que debo admitir me chocaban y otras con las que me sentía muy identificado. Pero sea cuál sea, no puedo negar que es alguien que nunca va a ser hipócrita al momento de expresarse. Por eso, tenía ganas hace tiempo de hacerle algunas preguntas sobre algo que sé que nos interesa a ambos, y ese es el rol de los artistas en la sociedad actual. Y luego de perseguirlo un poco, me dejó sus respuestas.

BTTL: La cultura no surge del éter, nace de un contexto. ¿Cuál fue el contexto en el que empezaste a dedicarte a la cultura?

Charly: Creo que pasé primero por querer hacer música simplemente. Quería hacer canciones y presentarlas en vivo y eso hice. En el camino fui preguntándome sobre mi lugar en el mundo como músico y mi rol en la sociedad. Reconocerme como trabajador del arte y la cultura ha sido un proceso largo. En el momento en que te das cuenta que esto es lo que quieres hacer o lo que no puedes dejar de hacer, en el momento en que dices “soy músico” te empiezas a hacer otras preguntas. Ok, soy músico y eso qué significa, para qué sirve, cómo es ser músico. En un entorno donde la mirada romántica del músico prima es difícil que uno se reconozca o admita como trabajador para empezar. Se finge mucho el rockstrellato. ¿Cómo empatas eso con las necesidades que todo trabajador tiene? La pasas mal en una especie de doble vida donde la gente imagina que vives rodeado de lujos y la admiración de todos y la verdad es que muchas veces no sabes siquiera cómo pagarte la vida. Se espera además que estés de buen humor siempre, que estés dispuesto a “regalar una canción”, que estés disponible y dispuesto para la entrevista, saludo, reunión, etc. Y si no lo haces eres un atorrante mala onda.

Crédito de foto: Luis Baca

Por otro lado la mirada del Estado es a veces hasta perversa porque se celebra lo que “triunfa” pero no se sabe ni por qué o cómo triunfó. Se le atribuye al talento lo que en verdad responde muchas veces solo a capacidad económica o contactos y demás privilegios, no hay una mirada nacional de la música. Entonces la mayoría de músicos que se abren paso como pueden, que se imponen con pocos recursos y mucho talento terminan pues siendo aplaudidos pero pocas veces reconocidos como parte activa y dinamizante incluso de la economía local. Vemos a muchos músicos que han generado himnos de la cultura popular o artistas en general que construyen para bien o para mal todo nuestro imaginario colectivo, que envejecen en la indigencia y se les hace notas tristes lamentando su situación, pidiendo apoyo sin que nadie se pregunte por qué termina así. La crisis del COVID-19 ha puesto al gremio de arte y cultura en crisis y nuevamente se nos ve solo como beneficiarios. Quizá si se nos hubiese reconocido antes como sujeto de derecho y como parte activa de la economía nacional tendríamos una perspectiva distinta para enfrentarla.

Ir conociendo y observando el mundo de la música y sus submundos me hizo pensar qué sería de mí en el momento que me di cuenta que no sería otra cosa que músico o músico y audiovisual. Soy un trabajador del arte y la cultura, me reconozco en mi trabajo y el de mis compañeros y el aporte de mi trabajo es tan valioso como el de cualquier trabajador de cualquier rama. Sobre eso creo que podemos empezar a repensar mucho del arte y la cultura en nuestro país. Si miras ahorita mismo a tu alrededor vas a encontrar que la mano de un artista está en casi todo lo que te rodea. Desde la canción que escuchas de fondo, la serie que tienes pendiente de ver, el diseño bonito que decora tu cuarto, la coreografía que alguien baila en TikTok, hasta el diseño de tu smartphone.

Pero en fin, en resumen, no quiero hacer música solo por el ego y el aplauso para jactarme de mis logros como un patán. Creo que empecé a dedicarme a la cultura cuando empecé a buscar la forma de no tenerme solo a mi o a mi entorno como referencia.

Crédito de foto: Javier Chunga

Hace unos años, Pedro Suárez Vértiz declaró ser apolítico y mencionó que eso fue la clave de su éxito. Le respondiste con una dura crítica. Sin embargo sigue habiendo quienes consideran que su entretenimiento (sea música, cine, televisión, cómics, videojuegos, etc.) no debería meterse en la política. ¿Cómo procesas eso?

Fue todo un tema. Empezó con un post en mi facebook personal. Llegaba cansado de un rodaje, leí lo que había puesto PSV en su muro y me pareció que esta vez su post no era simplemente otro de sus patéticos posts sino que cruzaba una línea ética con una mentira y casi casi con una afrenta. Primero porque nunca fue apolítico, como dije en el post ser apolítico es una posición política y una que se toma desde el privilegio además. Segundo porque no decía que fue la clave de su éxito sino la clave del éxito en general y eso es mentira. No existe la clave del éxito y menos en un país tan raro como el nuestro. Pero lo que sí se puede afirmar es que su posición “apolítica” en medio de una dictadura que asesinaba, torturaba, robaba, desaparecía y violaba sirvió para lavarle la cara junto a otros artistas de la época que decidieron callarse para seguir sonando en radio. ¿No es eso una posición política acaso?

No es que los músicos deben tener una posición política sino que todos, en ejercicio de nuestra ciudadanía, deberíamos tenerla bien clara. Lo contrario significa quedarnos callados frente a la injusticia ¿Qué nos hace eso? ¿No es cómplice acaso quien calla?

Felizmente artistas que sí pueden hablar de éxito en el mundo y no de imponerse a costa de monopolizar la radio en medio de las injusticias de la dictadura, demuestran que PSV una vez más, no tiene razón. Hice el post me fui a dormir sin imaginar que al día siguiente me encontraría con mil mensajes entre felicitaciones de amigos, colegas y gente que no conozco, medios de comunicación pidiéndome permiso para compartirlo, fans de PSV insultándome y lo que más recuerdo… fujimoristas amenazando, diciéndome terrorista y mostrándome capturas de pantalla que habían hecho a mi facebook con fotos de mi familia. Pase el post a mi fanpage y pedí que lo compartan desde ahí y nos desde el personal.
Que se vayan a la mierda no lo iba a borrar, púdranse todos.

En resumen, no es que tu trabajo tenga que ser arte político o no existe. No es así, todos hacemos desde donde estamos y eso proyectamos. Podemos ser egoístas y trabajar desde la indiferencia de nuestros privilegios o podemos ser empáticos y proponer o cuestionar, aunque sea de vez en cuando lo que tenemos al frente, lo que pasa aunque no nos esté pasando a nosotros, más cuando se trata de una injusticia.
No podemos estar en un escenario como si no pasase nada en el mundo.
No existe el artista apolítico.

Recuerdo que en el 2015 en un Festival de Cine en Chile al que me invitaron a participar con un corto hubo una descoordinación y recogieron a los expositores antes de tiempo. Algunos propusieron resolver por sus propios medios y regresar al hotel luego de terminar de ver la película que estaba por empezar. El encargado era un muchacho que no paraba de insistir y decía que “cumplía órdenes” y debían subirse al carro para ir al hotel. Un reconocido sonidista y productor chileno del que me guardaré el nombre, se puso de pie y dijo “”yo solo cumplo órdenes” tenemos el país hecho un cementerio por esa frasesita de mierda” se abrió paso con el hombro y entre aplausos lo seguimos.

La política está en todos lados y en todo momento. Las injusticias están presente en nuestro cotidiano, nos hace la persona y la sociedad que somos. Ignorarlas es un privilegio. No se… yo tengo como referencia a ese tipo de artista. PSV o artistas como él, sin juzgar su indiscutible talento, no me significan nada.

Crédito de foto: David «Bob» García

A pesar de que el punk (y si quieres el chikipunk cuando recién surgía) está asociado con rebeldía, antisistema, lucha contra el sistema, y más, muchos músicos y públicos parecen quedarse en la visión que tenían a la edad que descubrieron esa música. ¿Qué sientes que te permitió evolucionar en tu forma de ver el mundo? Y basándome en las interacciones que suelen tener en su fanpage el mes de orgullo LGTB, ¿por qué crees que le cuesta a tantos fans aceptar que han evolucionado como banda?

Había algo en lo que tardamos mucho en darnos cuenta. El discurso del punk de luchar contra todo y no dejarte vencer, de hazlo tu mismo y a la mierda lo demás, escondía dos puntos débiles que nosotros tardamos mucho en notar, el machismo y la homofobia. Al menos el punk acá, en otras partes del mundo el punk compartía espacio con otras movidas marginadas como lo era la comunidad LGTBIQ. Compartir les permitió tener una mirada más amplia y reconocer mejor al enemigo, la real rebeldía está en enfrentarse a eso, a lo conservador. Hacerse el fuerte, el macho y “luchar” del lado de los conservadores es lo menos punk que puede existir. Acá el punk se fue volviendo cosa de machos. Para luchar contra todo y superar todo obstáculo había que ser “macho”. Nosotros no lo sentíamos tan así pero nos dimos cuenta tarde que ese era el real discurso en nuestra escena y nos acercamos peligrosamente a esa estupidez. Vivíamos en un entorno machista y homofóbico, como los peces en una pecera no éramos conscientes de que vivíamos ahí sumergidos y que por acción u omisión fuimos parte también. La vida nos hizo cruzarnos con muchas mujeres y muchos homosexuales valiosísimos, de lejos más listxs y talentosxs que nosotros. Les quisimos mucho y aprendimos mucho de ellxs. El rollo punk de “hazlo tu mismo y a la mierda lo demás” nunca fue de machos, ser macho es ser cobarde, nosotros no somos punks cobardes. Aunque en la banda todos pasamos por el proceso de entenderlo a distinto ritmo, nivel y en distinto momento todos hemos aprendido a ser un poco más conscientes de lo que pasan mujeres y miembros de la comunidad LGTBIQ que se acercan a nuestra escena. No queremos que nunca más unx de ellxs se sienta incomodx por acercarse a disfrutar nuestra música. Tanto nuestras canciones de rebeldía como las que hablan de amar a alguien son para ellxs también. Los que queremos que se sientan incómodos son los machitos que no están dispuestos a cuestionarse nada ni a pensar una sociedad distinta que es de lo que se trata el punk, el que yo conozco y en el que creo al menos. Hay varias bandas que seguro se sentirán contentas de verlos aplaudir sus inseguridades de macho frágil, allá pueden ir, acá no.

Esto va a ser un poco específico, pero ahí va: Los rockeros, sean punks o metaleros, tienden a rechazar mucho otros géneros. En una entrevista previa los llamaste frágiles. Me resultó inevitable pensar en el concepto de la masculinidad frágil. ¿Qué rol crees que tiene la música en la formación de la identidad de género de las personas?

Nadie debería sentirse privado de nada. Hay que ser muy inseguro para sentirse amenazado por otro género musical. Ese pensamiento de pandilla es limitante y aburrido. Yo prefiero escuchar todo lo que viene y disfrutar todo lo que me provoca volver a escuchar. Obvio que habrán cosas que me gustan y cosas que no, que me parezcan mejores o peores, pero no al punto de convertirse en un impedimento para disfrutar otras cosas buenas. Puedo ser muy rockero y a la vez apreciar otros géneros. Sobre identidad de género no me corresponde hablar, no sé mucho del tema, solo sé que no quiero ser más parte de una comunidad prejuiciosa, abusiva y reprimida. Soy rockero, soy punk, pero no soy esos rockeros ni esos punks. No quiero ser como la policía del punk me exige que sea. No me gusta la policía. Veo a los viejos punk renegar del reggaeton con su polo de “Youth of Today” y me doy cuenta que no entendieron nada, yo espero haber entendido algo al menos.

Escuchaba a un escritor (Neil Gaiman) decir en un video que para hacer arte hay que vivir. Tú eres músico y audiovisual, así que artista doble. ¿Qué alimenta tu vida para hacer arte?

Las ganas de hacer arte. Reconocer que esas ganas me sobrepasan. El no sentirme muy cómodo en casi ningún lado. El querer mucho. El odiar mucho. Querer decir cosas que así nomás no se dicen a una persona o a mucha gente. Creo que hay mucho que se piensa y no se dice, hay artistas que son geniales traduciendo todo eso. Yo hago el intento de no quedarme callado y que se me escuche nada más. Una canción o una historia para audiovisual parece llegar de la nada pero normalmente llega después de haberlo pensado mucho, incluso quizá sin darte cuenta de cuanto has pasado para llegar a esa idea. No se puede ser honesto al hacer si no has sido sorprendido y entusiasmado o decepcionado. Espero no dejar de pasar por eso y seguir con ganas de hacer lo que hago.


LADO B

Empapelar postes con afiches de conciertos para conseguir público suena a una táctica de MKT guerrilla bastante divertida, sin dejar de ser tristemente necesaria. ¿Tienes alguna anécdota sobre esas andadas?

¡Muchas! En una época pre redes sociales era la única forma de que la gente se entere de que había conciertos. Pegar afiches por todo Lima y poco a poco las listas de correo también. De pegar afiches hay historias de peleas con policía y serenazgo que no se porqué le tienen tanta bronca a la gente que pega afiches. Historias con gente brava que conoces pegando afiches de madrugada. Una vez nos quisieron sembrar droga unos serenos y otra vez nos apuntaron con metralleta, por pegar en una pared al lado de una embajada en Miraflores. Me acuerdo de varias historias y me río, no sé por cuál empezar. Bueno, pegamos cerca a una embajada y no vimos que había un tombo mirándonos. Estábamos cansados y nos habíamos bajado un ron ya. Pegamos uno y nos gritó y bueno… lo dejamos ahí y seguimos caminando. Se nos acercó y nos ordenó sacar el afiche. Lo mandamos a la mierda y le dijimos que si quería lo saque él. Insistió, nos cuadramos, lo insultamos y nos apuntó con el arma amenazándonos. Teníamos miedo pero teníamos bronca también y lo insultamos. Rastrilló el arma y me llegó. Le dijimos que dispare qué chucha. Sabíamos que no iba a disparar con una metralleta en plena avenida Comandante Espinar en Miraflores a 3 chibolos pegando un afiche. No queríamos aguantar el capricho del policía. El momento se hacía largo y tenso y ya mi pata harto fue y arrancó el afiche porque el tombo no cedía. Nos amenazó, lo insultamos, le tiramos el engrudo y nos fuimos corriendo a chupar. Tombo de mierda.

Crédito de foto: Luis Baca

¿Qué posición juegas en la pichanga?

Delantero, cuando fallo me odian cuando acierto me quieren. Me odian bastante seguido.

Tú creciste con la tele nacional mucho antes de que llegara el cable: ¿cuál era tu dibujo animado favorito?

Recuerdo que de pequeño me gustaba mucho He Man y los amos del universo, de ahí más grande creo que Los verdaderos Cazafantasmas, Bravestar, Las Tortugas Ninja, Jem y The Holograms, varios. Había harto que ver en la tele. A veces repetían los capítulos e igual los disfrutabas.

Si no me equivoco, estuvimos en el mismo cole pero con años de diferencia. ¿Todavía puedes hablar alemán?

Ja klar, aber nür ein bisschen. Cuando empiezo a hablarlo fluyo y me logro hacer entender. Escribiéndolo nunca fui muy bueno, debo ser peor.

Recomienda una serie o película.

Serie Breaking bad o Pose, película Tiburón o El padrino, una joya actual también podría ser Parasite. Me gustan muchas cosas en lo audiovisual pero más lo que es bueno sin ser pretencioso. Lo “que se entiende con la gente” como diría el gran Jorge Gonzales.

Pueden encontrar más sobre Diazepunk en su página de Facebook.

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