En esta sección de entrevistaré a personas que hacen cosas valiosas, interesantes o simplemente particulares en este mundo.
Si se han paseado por las calles de Lima, del Perú, y del mundo, es posible que hayan visto animales antropomorfos divirtiéndose, y abajo una firma: Meki. Conozco a Meki desde antes que surgiera ese apodo. He ido a campamentos en su casa, que ahora ya no existe. Y junto a varios amigos más hemos hecho fogatas en su jardín, antes de empezar a emborracharnos en su techo. He visto cómo su garabatos se convirtieron en pinturas y luego en murales, y ahora en cuarentena, sigue haciendo arte con medios digitales. Es definitivamente una de las artistas plásticas más divertidas que conozco, y al mismo tiempo, una constante caja de sorpresas. Y como a mi me sigue sorprendiendo, pensé que sería divertido compartir con los demás algunas cosas sobre ella que quizás no todos conozcan-mos.

Para la mayoría de personas, estudiar arte es un privilegio, y dedicarse a eso mucho más aún. Hasta donde recuerdo, tú no tienes una educación “formal” en artes plásticas, y sin embargo te metiste a todas las artes posibles, además mientras estudiabas antropología. ¿Cómo, dónde o con quién aprendiste a “hacer arte”?
Recuerdas bien. Tengo una formación, digamos institucional, como antropóloga. Es una carrera que volvería a estudiar y que practiqué con mucho gusto. Espero encontrar el puente entre lo que hago en arte y la antropología. Respecto a cómo aprendí de arte: mi aprendizaje fue en parte empírico y terco. Pero también, y quizás principalmente, comunitario. Creo que la escuela de esto que va fuera de instituciones formales implica ser disciplinado y ante todo saber mirar y escuchar atenta. Siempre dispuesta a pues entender que siempre hay mucho que aprender. La comunidad ligada al arte callejero lleva este tipo de aprendizaje en su ADN y una va aprendiendo a aprender casi orgánicamente. Pero también hay momentos en los que digamos, personas que han sido formadas en artes plásticas, entran en este mundo y también hay un cruce de conocimiento entre ambos mundos. Me sucede ahora que hacemos mucho trabajo en dúo con el artista Nemo -que tiene una formación como artista plástico y a su vez una formación más empírica en lo que respecta el mural y el graffiti– que ha compartido conmigo digamos por ejemplo, teoría de color pura y dura, anatomía, etc., y esto ha significado un gran aporte para desarrollar mis creaciones.
El arte callejero, ya sean graffitis o murales, ha hecho una transición de lo -digamos- marginal, a lo cotizado. ¿A qué le atribuyes ese salto?
Diría que la asimilación si bien existe en muchos casos es bastante superficial. Es decir, se asimila digamos la estética y la actividad tan sólo en aquello que es cómodo y respetando ciertos limites. Siento que es una asimilación que deja de lado gran parte de lo que subyace debajo del muro pintado en sí. Por ejemplo, se acepta mucho los murales pero de ciertas temáticas y estilos específicos que vayan con las intenciones de quién lo esté comisionando, o pidiendo, o les gusta como se ven las piezas (caligrafía graffitera compleja y muy detallada), pero no le gustan los tags (las firmas). Muchas veces sucede que el mismo municipio que quizás te paga por hacer un gran mural en su distrito, es también el municipio en el cuál te arrestan por pintar. Eso es algo que no se va a poder legalizar por completo y que mantendrá vibrando este movimiento.

La aceptación parcial creo que viene de que es un arte que se impone en las calles globalmente y que -las entidades o individuos externas a esta comunidad- pueden generarse un discurso romántico alrededor respecto a los espacios públicos. La estética de la caligrafía del graffiti y el uso de color es una que se adapta muy bien a la publicidad porque es un arte con un buen factor de atrapar atención rápidamente y un lenguaje que tiene un “buen lejos”, además de un scouting de locaciones de alto tránsito o pintorescas. Son criterios que se usan en la publicidad para vender, se usan en el graffiti con el fin de decir “yo estoy aquí” y que se reconozca el recorrido constante por la ciudad de uno. Igual siento que hay momentos en los que se vuelve “moda” y luego se pasa a olvidarlo y luego vuelve. Es fluctuante, pero en definitiva vemos muchas más instituciones aceptándolo cada vez más.
¿Alguna vez te han arrestado por pintar en la calle?
Sí, más de una vez. No es un buen sentimiento cuando te agarran, pero sucede.

Recuerdo un video que te hicieron una vez, en el que hablabas sobre cómo el arte de los muralistas y otros artistas callejeros tiene una naturaleza efímera, saben que no va a durar, ¿cómo afecta eso tu mirada hacia tu trabajo?
Creo que es un factor que hace a estos tipos de arte tan divertidos. Cuando totemizan algo deja de ser contemporáneo. Se estanca. Para mi lo hace muy emocionante. Claro que me gusta que mi trabajo dure, pero aún si dura, digamos después de diez años, pueden empezar a irse la intensidad de los colores. A veces renovamos muros y es bonito poder destruir para crear.
Además creo que esto hace que nuestra comunidad se despliegue de una manera mucho más dinámica hacia las redes sociales. Nuestro registro es nuestra memoria de nuestras creaciones y generamos este muro continuo en diferentes plataformas del internet. Y ahí es donde se afianza una red de contactos que no necesariamente están en tu ciudad.
Efímero de Giacomo Cochella García.
El objeto de tus murales suelen ser animales, sobre todo parece que perros y gatos, en situaciones humanas, casi siempre bastante divertidas. ¿Qué mensaje buscas que transmitan?
Es importante para mi poder transmitir algo que sea fresco y alegre. Además de llevar a los animales a un plano en el que te identificas con ellos para ojalá generar más empatía entre especies. Convivimos con dos gatitos y una perra y son seres que siempre tengo presentes. Pero igual me gusta deformar un poco las formas y colores. Para mi el acto de pintar en lugares públicos es en sí un acto político que confronta con muchas cosas establecidas. Y eso es importante para mi. No tengo que pintar a alguien llorando o muy serio para tener eso presente, y eso lo más fresco del graffiti y el muralismo.

También eres antropóloga. ¿Has trabajado en eso? ¿Se ha mezclado en tu arte de alguna forma?
Sí he trabajado en diferentes estudios socio-ambientales, estudios de impacto en investigaciones, etc. Tuve el honor de hacer una investigación respecto al arte de retablos de Edilberto Jimenez por ejemplo, también pude hacer una investigación sobre el uso del arte en educación intercultural bilingüe y etc. Mi tesis de licenciatura fue sobre graffiti, y bueno si bien he tenido estas y algunas otras experiencias, siento que debo explorar más como hacer conversar estos dos lados míos de manera que converjan una vez más, quizás de manera más fluida.
Hace poco empezaste a tatuar, ¿cuál es el siguiente paso?
Siempre es algo que me ha gustado. Había hecho algunos tatuajes, pero en este año 2020 hubo un problema con mi salud que hizo que no pueda salir a pintar tanto como hubiese querido y esta situación se tornó en una oportunidad de explorar el arte del tatuaje (pueden ver algunos en yetitatu). Me apasiona y tengo mucho por aprender. Dada la situación de cuarentena y la emergencia sanitaria lamentablemente esto también ha tenido que parar, pero en definitiva es algo que quiero explorar más. Ahora estamos confinados y estoy encontrando en lo digital un espacio donde crear.
LADO B

Tienes varios tatuajes, ¿cuál es tu favorito?
Mi favorito es la pieza en mi espalda. Es una pieza tradicional en la que hay una batalla entre un tigre y una serpiente. La ha tatuado Juliettetattoo y aún está en proceso. Adicionaremos unas plantas o flores probablemente en los costados. Me encanta el diseño y además me encanta haber aguantado hacer una pieza en la espalda. Ha sido un reto y estoy super contenta con el resultado.
¿Cuál es el lugar más inédito donde has muraleado?
Hace poco estuvimos debajo de un puente de la Panamericana Sur donde pasa un río a unos 100 metros de donde el río se encuentra con el mar. Para llegar al muro tuvimos que cruzar el río y pintamos con los pies en el agua. Habían garzas y pasaban cabras, fue todo super increíble. Me sentí muy cómoda a pesar de que era demandante. Otro lugar que me encanto muralizar fue un cementerio en La Paz en un festival llamado “Ñatinta” en el que participamos como equipo con Nemo. Fue muy difícil por la altura y el clima que nos jugo malas pasadas, pero me encantó todo el proceso y el resultado también.
¿Cuál era tu curso favorito en el cole?
Me gustaba biología y arte, y ciertos cursos de historia (no todos).

Recomienda una serie y una película.
Series: Me gustaron mucho Chernobyl y Breaking Bad.
Películas: Hitchhikers Guide to the Galaxy y Chappie.
Pueden seguir a Meki en su instagram, aquí.
Deja un comentario